
Nunca habría pensado que el destino era tan fiera
que a su antojo hacía y deshacía
no me había a parado a mirar que tras la primavera
venía el frío y las hojas se caían.
No he soñado nunca con tus besos
y sin embargo hoy quisiera no soñarlos
evitar que aviven el deseo interno,
no abrigar con tu recuerdo más el daño.
Pero sé que cuando vengas yo estaré
y mis labios estarán para tus labios
yo no sé luchar contra el fuego de tu piel
ni mi corazón evitar quemarse con tus abrazos.
Hoy mis ojos extrañan tu mirada
y mi cuerpo las caricias de tus dedos
se me hace demasiado grande la espera,
ven aquí ahora y abrázame de nuevo.
[Demasiado tiempo sin verla, mi mente me empieza a tender trampas]

